Proyecto

El proyecto del humanismo en la figura del Quijote en 2020 

Fase I

El proyecto sobre el humanismo en la figura de Don Quijote y su vigencia se ha comenzado a desarrollar de una forma interdisciplinaria en las áreas del arte la literatura y la música con la realización original de 12 programas de radio directamente vinculados con el humanismo de Don Quijote y otros 10 indirectamente. 

Durante el 2020 se ha formado un grupo de 12 actores (3 actores en Alcalá de Henares) que vienen grabando textos para la radio. Ya se ha comenzado con videos para fase II. Se ha colaborado interdisciplinariamente con artistas plásticos, académicos, actores y músicos. A su vez, en primicia se hizo un concierto a Dulcinea con textos de y sobre Don Quijote y Dulcinea.

Una idea muy original fue sugerida por Ana Velasco de la UAH, quien pudo percibir la ciudad de Lovaina como un escenario ideal para recrear varias vivencias narradas en el Quijote. De pronto la biblioteca incendiada durante la 1GM nos rememoraba la quema de libros padecida por nuestro caballero. Fonske, esa escultura que se arroja una bebida en la cabeza, nos llevaba a pensar soluciones para no "secar el cerebro". Tantos otros sitios maravillosos como el Beguinage nos transportaban a la Insula Barataria. Y fue de pronto que este proyecto comenzaba a cobrar un nuevo sentido y hermanamiento entre Lovaina y Alcala de Henares. Por cierto, coincide el hecho de que la Catedral de los Santos Justo y Pastor de Alcala de Henares y la Iglesia de San Pedro de Lovaina, son ambas magistrales.

Fase II 2021

      Por una parte, en la fase II se propone continuar con una serie de varias emisiones de radio (Latitud 0 y Planeta 2030 por Radio Alma de Bruselas) dedicada a temas de hispanidad vinculados a los desafíos contemporáneos, e inspirados en el humanismo de los personajes cervantinos. Contamos con las emisiones radiales que tratan en mayor o menor medida temas del Quijote y del humanismo español y en parte de eventos universitarios entre Bélgica y España con la participación de estudiantes y profesores, tanto de la misma universidad como de universidades españolas a partir de videoconferencias o visitas, en particular la Universidad de Alcalá de Henares, con la cual hay colaboración constante.

Calendario preliminar: 

1. El 20 de Abril (19:00 - 21:30) desde el Instituto Cervantes de Bruselas y la Universidad de Alcalá, junto SOCAEN de Tenerife, a la ciudad cervantina de Azul, Argentina, y con el apoyo de la Embajada de España en Bélgica,  durante la semana cervantina del 19 al 23 de abril  

      2. Junio (segunda semana): Ruta del Quijote en Lovaina (en colaboración con el CLT y Universidad de Lovaina): Se procura realizar una ruta con textos de Don Quijote, recreando un paralelo con lugares de Don Quijote en la ciudad de Lovaina: quema de los libros (Biblioteca), la ínsula Barataria (Beguinage), visita a Fonske (Fons sapientiae), la Alcaldía, etc.

3.      3. Septiembre: Concierto en el Molino de Anderlecht: En el momento que se permitan las actividades al aire libre se realizará un concierto con el programa de Dulcinea, junto a obras de Falla, por Sara Fontán (chelo) y Kristina Kebet (piano). Un lugar que ya se había prometido para el 2020 es el Molino de Anderlecht (jardín exterior para audiencia, rodeando el molino), contándose también con un recital de textos de Don Quijote. 

      4. Se puede colaborar con la exposición de la obra colectiva de pinturas sobre el Quijote, que han formado un libro, coordinado por el profesor Massoud Lari (Atelier Creatif Chant d'Oiseau de Bruselas). 

      5.  Se explora la posibilidad de realizar unas actividades interactivas con menores, en bibliotecas, colegios para españoles, etc. con dibujos y redacciones sobre escenas del molino, de la amistad de Don Quijote y Sancho y reflexiones sobre el amor en la obra.

             Resultados del proyecto: 

       El proyecto se acompaña con el marco de redes sociales.

7.      Algunos materiales como postales y otras impresiones con textos del Quijote o reflexiones sobre el mismo van a realizarse durante esta fase del proyecto.

Los programas radiales se siguen emitiendo por Radio Alma y llegan a una audiencia amplia en Bruselas vía FM 101.9 y al resto del mundo a partir de internet por www.radioalma.be y las entrevistas por www.terracuranda.be los días lunes y martes de 18 a 19 (hora belga).

A su vez, para los eventos por zoom o virtuales se calcula que puede lograrse una buena participación de estudiantes universitarios, de español y profesores, tanto de Bélgica como de España, Argentina, etc.

Todos los eventos presenciales son gratuitos, y van a cumplir con las condiciones de sanidad del momento. Igualmente las grabaciones se ponen a disposición gratis para fines no comerciales.

Objetivos:

1.Promover el conocimiento y la reflexión sobre Don Quijote a partir de temas y propuestas originales;

2.Recrear los personajes cervantinos en el marco de la ciudad de Lovaina y promover propuestas de arte originales que refuercen la vigencia de su contenido;

3.Realizar un proyecto transdisciplinario que se nutra del humanismo español, en particular a partir de obras de literatura, las artes visuales, la música y la filosofía;

4.Contribuir a la comprensión del aporte de la cultura española y latinoamericana a nivel local y global.


Reflexiones para el proyecto de Don Quijote:

La alquimia de Cervantes 

                                                                        por Patricia Morales

 Se dice que con Don Quijote de la Mancha nace la novela moderna, y también allí se echan las bases para el racionalismo tal como lo entendemos a partir de la obra cartesiana posterior del Discurso del método. Cervantes inaugura este género literario híbrido con una figura que lleva su humanidad en carne viva. Es un antihéroe ¿o anti-caballero?, que se afana por cumplir desde el fracaso los valores más puros de nobleza y de amistad. 

La frase “yo sé quién soy”, que supuestamente nuestro personaje dice al pasar para reafirmar su hidalguía, pues había sido puesta en duda, puede considerarse como una forma en que lo humano por sí afirma su sentido y validez. Es por ello que esta exclamación de Don Quijote no ha pasado desapercibida al filósofo Miguel de Unamuno, quién con y contra Cervantes confirma “el quijotismo”, tal vez la religión más humanista de todas.

Pero si ésa fue la lectura del convulsionado siglo 20, en el siglo 21 nos sentimos naufragados, a la búsqueda de la humanidad perdida. ¿Es que podremos encontrar amparo en las hojas de esta obra magna?

El “yo sé quién soy” cervantino nos puede devolver valorizado hoy al homo humanus, que, en su anhelo por una infinitud que cree perdida, encuentra sosiego en sus propios límites humanos como homo finitus. Se han desvanecido los absolutos y el ser humano ha quedado a la intemperie. Y entonces intenta reinventarse con un humanismo desde el arte y su ciencia, desde su pincel y su pluma, como un creador incansable en el ostracismo. Pero aun así -o porque es así- la condición humana recobra un sentido irreversible. El actuar libre del hidalgo -o del caballero andante qué más da - se ocupa incansablemente de los demás: de su amada Dulcinea, de los que deben ser protegidos, de quienes merecen justicia. Así, sale Don Quijote erguido a cumplir la misión de ser hombre con una vulnerabilidad absoluta y una audacia increíble, es decir desproporcionada. No lo asustan los molinos en su osadía, ni los magos perversos. Siempre valdrá la pena hacer frente a los gigantes. Los monstruos, aunque tal vez solo existen en su mirada, deben ser combatidos. Don Quijote nos da así una metáfora de humanidad. Habitante de paradojas, alcanza la belleza del caballero de la triste figura.

Cervantes nos muestra que nuestro conocimiento es por cierto limitado, que nuestra capacidad interpretativa es siempre subjetiva y que nuestra acción podrá tener un desenlace no deseado. Pero al mismo tiempo y en esas coordenadas reducidas se encuentra lo absoluto de lo noble y de lo bueno en el ser humano. 

Educar quijotescamente puede sonar para algunos un despropósito.  María Zambrano la filósofa española veía en el Quijote una filosofía que podemos bautizar como catártica: aprendemos a levantarnos una y otra vez luego de las caídas que nos han confrontado con nuestras limitaciones tan humanas.

Don Quijote tiene la vocación de ser héroe y el destino de no serlo. Tiene la metamorfosis de la dialéctica del héroe, que parte originalmente del estereotipo de un tiempo anterior, un Quijote de caballería que se afirma con una misión literal -la tesis-, luego en esa épica del fracaso de Zambrano está el momento de la negación -la antítesis-, para finalmente poder lograr a través de una revelación esa vuelta enriquecida de la heroicidad humana -la síntesis-, cuya misión no es otra que aprender a convivir plenamente con la finitud. Es por eso que la condición humana en el Quijote sólo puede leerse con mucho humor, benevolencia y en clave de ironía. Saber ser Quijote es saber ir incansablemente a luchar contra los molinos, a visualizar absolutamente a los gigantes sabiendo de antemano que esa lucha es desigual y tramposa. Y por eso nos despierta ternura y al mismo tiempo nos identificamos con ese destino. Se trata de una ética solidaria, de aceptar categóricamente nuestra fragilidad. 

El autor del Quijote se nos aparece como un gran alquimista del alma humana. Del dolor y del fracaso logra extraer el elixir más puro y auténticamente humano. El mismo ha practicado la resiliencia y desde su experiencia vital construye un personaje muy cercano a sí mismo. Con nuestros ojos modernos tal vez veamos una coincidencia con Carlitos Chaplin, que desde su niñez tan dolorosa nos ha brindado personajes tan inspiradores. Su magnífico film El chico de 1921 nos regala un recuerdo de su infancia, de las penurias que no daban tregua, pero desde esa lucha permanente, que al final triunfa. Otra alquimia autobiográfica, que se ofrece generosamente a un público que acomoda su mirada para comprender y aprender un mensaje asombroso y veraz. El historiador Eduardo Galeano decía que nos podíamos reír junto al Quijote, pero nunca del Quijote.

A veces se dice que la filosofía en español ha echado sus raíces y da sus frutos en la literatura. ¡Y es su derecho! Es el relato de una verdad genuina que sólo puede revelarse desde la metáfora: todos somos un hidalgo montado sobre un Rocinante, tratando de cumplir una tarea noble, pero desproporcionada a nosotros. Es ese gesto de montar en el alba y salir a cabalgar incansablemente, buscar una misión y entregarnos generosamente a ella y de este modo restituir el sentido originario de nuestra vida única tan valiosa cómo irrepetible. Y es entonces que la novela moderna desde el mundo castellano emerge como un escenario ilimitado para las letras.

Tal vez la misión de Cervantes ha sido lograr hacernos sobrellevar nuestra naturaleza de seres intermedios entre lo animal y lo divino. Se trata de recuperar a día de hoy esa forma de humanismo prístino que en esta primera novela moderna de inicios del 17 nos llega vigente al siglo 21. En cómo podamos repensar su mensaje puede encontrarse una clave para poner a salvo el valor de lo humano.

Hoy nos vemos confrontados con algunos que, posponiendo la propia humanidad, se aferran ciegamente a cierta inteligencia artificial. Y vemos también perplejos los avances descontrolados de nuevas tecnologías. Algo quimérico es llamado trans-humanismo. ¿Un nuevo molino? Junto a Quijote debemos poder plasmar un nuevo humanismo que ponga a salvo nuevamente la condición humana.

Siempre habrá gigantes y molinos. Qué más da. Allí estaremos para saber decir “Yo sé quién soy.” Y allí emergerá también la alquimia de Cervantes.

 

-traduccion francesa-

L'alchimie de Cervantès 

                                                                        par Patricia Morales

 On dit qu'avec Don Quichotte de la Manche est né le roman moderne, et là aussi les bases du rationalisme sont posées telles que nous l'entendons des travaux cartésiens ultérieurs de Le discours de la méthode. Cervantes inaugure ce genre littéraire hybride avec une figure qui porte son humanité brute. C'est un anti-héros -ou anti-chevalier ? - qui s'efforce de réaliser les valeurs les plus pures de noblesse et d'amitié après l'échec.

La phrase « Je sais qui je suis », que notre personnage dit au passage pour réaffirmer sa noblesse, puisqu'elle avait été remise en cause, peut être considérée comme une manière par laquelle l'humain en lui-même affirme sa signification et sa validité. C'est pourquoi cette exclamation de Don Quichotte n'est pas passée inaperçue par le philosophe Miguel de Unamuno, qui, avec et contre Cervantès, confirme le «quichottisme», peut-être la religion la plus humaniste de toutes.

Mais si telle était la lecture du XXe siècle bouleversé, au XXIe siècle, nous nous sentons naufragés, à la recherche de l'humanité perdue. Est-ce que nous pouvons trouver refuge dans les pages de ce jeux literaire ?

Le Cervantin « Je sais qui je suis » peut nous redonner de la valeur aujourd'hui à l' homo humanus, qui, dans son désir d'un infini qu'il croit perdu, trouve la paix dans ses propres limites humaines en tant qu' homo finitus. Les absolus ont disparu et l'être humain a été laissé au grand jour. Et puis il tente de se réinventer avec un humanisme issu de l'art et de la science, de son pinceau et de sa plume, comme un créateur infatigable dans l'ostracisme. Mais même ainsi - ou parce qu'il en est ainsi - la condition humaine retrouve un sens irréversible. L'acte libre du noble - ou du chevalier errant, qu'importe - prend inlassablement soin des autres : de sa bien-aimée Dulcinée, de ceux qui doivent être protégés, de ceux qui méritent justice. Ainsi, Don Quichotte sort tout droit pour remplir la mission d'être un homme d'une vulnérabilité absolue et d'une audace incroyable, c'est-à-dire disproportionnée. Il n'est pas effrayé par les moulins dans leur audace, ni par les méchants magiciens. Les géants valent toujours la peine d'être affrontés. Les monstres, bien qu'ils n'existent peut-être que dans son regard, doivent être combattus. Don Quichotte nous donne ainsi une métaphore de l'humanité. Habitant des paradoxes, atteint la beauté du chevalier de la figure triste.

Cervantes nous montre que nos connaissances sont certainement limitées, que notre capacité d'interprétation est toujours subjective et que notre action peut avoir un résultat indésirable. Mais en même temps et dans ces coordonnées réduites se trouve l'absolu du noble et du bien dans l'être humain.

Éduquer de manière quichotte peut sembler absurde à certains. María Zambrano, la philosophe espagnole, a vu en Don Quichotte une philosophie que nous pouvons baptiser de cathartique : nous apprenons à nous relever encore et encore après les chutes qui nous ont confrontés à nos limites très humaines.

Don Quichotte a la vocation d'être un héros et le destin de ne pas l'être. Il a la métamorphose de la dialectique du héros, qui part à l'origine du stéréotype d'un temps antérieur, un Don Quichotte de chevalerie qui s'affirme avec une mission littérale -la thèse-, puis dans cette épopée de l'échec de Zambrano il y a le moment du déni - l'antithèse -, pour pouvoir enfin aboutir à travers une révélation qui enrichit le retour de l'héroïsme humain - la synthèse -, dont la mission n'est autre que d'apprendre à coexister pleinement avec la finitude. C'est pourquoi la condition humaine de Don Quichotte ne se lit qu'avec beaucoup d'humour, de bienveillance et une touche d'ironie. Savoir être Quichotte, c'est savoir aller inlassablement lutter contre les moulins, visualiser absolument les géants, sachant à l'avance que ce combat est inégal et difficile. Et c'est pourquoi cela nous éveille la tendresse et en même temps nous nous identifions à ce destin. Il s'agit d'une éthique de solidarité, d'acceptation catégorique de notre fragilité.

L'auteur de Don Quichotte nous apparaît comme un grand alchimiste de l'âme humaine. De la douleur et de l'échec, il parvient à extraire l'élixir le plus pur et le plus authentiquement humain. Il a lui-même pratiqué la résilience et de son expérience de vie construit un personnage très proche de lui-même. Avec nos yeux modernes, nous pouvons voir une coïncidence avec Charles Chaplin, qui depuis sa douloureuse enfance nous a fourni des personnages aussi inspirants. Son magnifique film Le Garçon de 1921 nous donne un souvenir de son enfance, des épreuves qui n'ont pas donné lieu à une trêve, mais de cette lutte permanente, qui finit par triompher. Une autre alchimie autobiographique, généreusement offerte à un public qui accueille son regard pour comprendre et apprendre un message étonnant et véridique. L'historien Eduardo Galeano disait qu'on pouvait rire à côté de Don Quichotte, mais jamais sur Don Quichotte.

On dit parfois que la philosophie en espagnol a pris racine et porte ses fruits dans la littérature. Et c'est notre droit! C'est l'histoire d'une vérité authentique qui ne peut être révélée que par métaphore: nous sommes tous un hidalgo chevauchant un Rocinante, essayant d'accomplir une tâche noble, mais disproportionnée pour nous. C'est ce geste de chevaucher à l'aube et de sortir inlassablement, de chercher une mission et de s'y donner généreusement et de restaurer ainsi le sens originel de notre vie unique aussi précieuse qu'incomparable. Et c'est alors que le roman moderne du monde castillan émerge comme un cadre illimité pour les lettres.

Peut-être la mission de Cervantès a-t-elle été de nous faire face à notre nature en tant qu'êtres intermédiaires entre l'animal et le divin. Il s'agit de retrouver aujourd'hui cette forme d'humanisme originaire qui, dans ce premier roman moderne du début du XVIIe nous parvient en force jusqu'au XXIe siècle. Dans la manière dont nous pouvons repenser son message, une clé peut être trouvée pour sauvegarder la valeur de l’humain.

Aujourd'hui, nous sommes confrontés à certains qui, reportant l'humanité elle-même, s'accrochent aveuglément à une certaine intelligence artificielle. Et nous sommes également déconcertés par les avancées incontrôlées des nouvelles technologies. Quelque chose de chimérique s'appelle le trans-humanisme. Un nouveau moulin ?  Avec Quichotte, nous devons être en mesure de façonner un nouvel humanisme qui rende la condition humaine à nouveau sûre.

Il y aura toujours des géants et des moulins. Quelle différence cela fait. Nous serons là pour savoir comment dire «je sais qui je suis ». Et là, l'alchimie de Cervantès émergera également.


Con el apoyo de la Embajada de España en Bélgica (AECID) 


 


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